domingo, 5 de diciembre de 2010

An affair to remember


Me gustaría escribir sobre el "cablegate" o sobre el WikiLeaks affair sin caer en el lugar común, ni errar el viscachazo -como creo que hacen los periodistas que resaltan sin análisis las afirmaciones más hirientes de los diplomáticos estadounidenses sobre jefes de Estado de todo el mundo-, ni aprovechar para pegarle a la Presidenta, como ha hecho insistentemente La Nación y dentro de este medio Carlos R. Roberts con ironía liviana y poco compasiva con la viuda de Kirchner, quien, por ahora, no ha hecho sino lo que los críticos en su momento decían que debería haber hecho si hubiera logrado alejarse de la influencia de su ex marido. ¡Qué oración tan larga me salió! Por otra parte si una idea sale de los cables de los diplomáticos sobre Cristina es que les resulta más confiable que Néstor y que era la influencia de él lo que les preocupaba. Más grave es la insinuación de que el Gobierno no quiere cooperar en el control del lavado de dinero proveniente del narco. Y justamente la lectura que estoy haciendo es la que no querría hacer.

Me parece que el affair WikiLeaks es un asunto mucho más grande que el chusmerío sobre nuestos gobernantes. Contando aún con muy pocas ideas, me limitaré a consignarlas como están en mi cabeza y remitiré a los primeros análisis de interés que he ido encontrando.


1) WikiLeaks es un canal de difusión que se saltea a los medios. El hecho de que los hackers hayan acudido a él y no a los grandes medios habla del nivel de confianza que estos tienen para los informantes. Fue WL quien acudió a un grupo de medios de referencia en un segundo momento:
The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde, El País, para asegurar la publicidad. La sección especial sobre el tema que armó El País es lo más completo en habla hispana. El Zeigtest de The Guardian ilustra con tamaños y colores los links a las notas más leídas, copadas por WL los últimos días.

2) WL es un canal completamente global. Es Internet genuino, no un medio tradicional transmigrado. Sus contenidos se pueden publicar desde cualquier lugar del mundo. No tiene país.


3) Era el canal ideal para divulgar mensajes procedentes de la red de información de Estados Unidos sobre el resto del mundo. Y por eso su repercusión política global no tiene precedentes en la historia de la información. Ni siquiera el 11-S, sucedido en 2001 en un contexto aún dependiente de los medios tradicionales, tuvo un impacto tan extendido.


4) Más que el contenido escandaliza de los cables revelados la forma empleada por los enunciadores: la arrogancia, la liviandad y la descalificación de los principales líderes mundiales. Obviamente, esto no es nuevo ni ignorado por los que están en el tema. Más bien es viejo. Pero una cosa es intuirlo y otra leerlo y que todo el mundo lo lea. El secreto no provoca escándalo mediático.


5) Lo difundido no es el nucleo duro de las averiguaciones que el Gobierno de Estados Unidos hace por el mundo, eso no se manda por mail y si circula por Internet estará bien encriptado. Es información parcial
que consigue el funcionario de la embajada y sólo compulsada con lo leído en los medios del país. Pero al nivel de la información periodística y del mundo portatil procedente de los medios que la mayor parte de los habitantes del planeta tienen en su cabeza, lo revelado es suficiente para desconcertar. Nunca antes Estados Unidos había tenido que disculparse con tantos países en tan corto tiempo.

No cinco sino diez tesis, más pensadas que las mías, adelanta José Luis Orihuela sobre WLy el periodismo en
ecuaderno.

El teórico del
public journalism, profesor de la New York University y autor del blog PressThink vaticina la muerte del mito del periodismo como watchdog a manos de WL.

El lingüista y politólogo radical Noam Chomsky
sostiene que los mensajes revelados muestran el desprecio del Gobierno de Estados Unidos por la democracia mundial.

Para
Umberto Eco no es muy relevante lo que se dio a conocer pero significa que el hacker se venga del poder y de su hipocresía diplomática.

Amazon expulsó a Wikileaks de su sitio; cientos de sitios se ofrecieron como espejos de Wikileaks para asegurar su subsistencia; en una entrevista via chat con El País, Julián Assange teme por su vida: algo delicado del sistema debe haber tocado como para que se produzcan todas estas reacciones.

2 comentarios:

  1. Muy bueno Damián. Sobre todo tu comentario sobre las columnas de Roberts. Abrazo.
    Pablo Marcó

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  2. Excelente exposicion del tema. Felicitaciones desde Panama

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