jueves, 15 de marzo de 2007

La empresa, la universidad y la comunicación

El miércoles 7 de marzo se presentó en la Universidad Austral una nueva división de la Facultad de Comunicación, llamada UNE (Universidad y Empresa), destinada a prover sistemáticamente a la empresa de servicios de capacitación, investigación aplicada y pasantías. En el acto intervine en un panel junto con Fabián Falco (Repsol/ YPF) y el periodista Claudio Destéfano, hablando sobre la cooperación entre la universidad y la empresa en el campo de la comunicación. A continuación, lo que dije, más o menos.
"Está todo preparado como para que la universidad y la empresa se entiendan muy bien. La Universidad, a su manera es una empresa, se piensa a si misma en términos de estrategia, metas, gestión...Prepara a sus graduados para trabajar en las empresas, estudia a la empresa. La empresa, por su parte, se nutre de pasantes y de graduados de la universidad, y sus ejecutivos integran la comunidad de la universidad como antiguos alumnos, como consejeros asesores, colaboradores. En la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral esto se da más todavía: la comunicación no es una teoría, no es igual que las humanidades. Tampoco es solo técnica: es gestión, resolución de conflictos, de problemas. Los graduados de FC, frecuentemente, trabajan en medios y en áreas de comunicación de empresas como personas de gestión, como dirigentes. Enseñamos la estructura de los negocios de la comunicación y la gestión de la comunicación en las organizaciones. En el Posgrado eso sucede más todavía: el público ejecutivo exige profesores que estén “haciendo”, que estudien cosas y casos reales. Esta demanda de actualización y de realismo se derrama sobre la licenciatura.
Sin embargo, no es fácil la relación entre la universidad y la empresa. Existen suspicacias de las dos partes. Los empresarios piensan que los académicos son teóricos, que pierden el tiempo, que son demasiado críticos, algo neurasténicos. Los profesores universitarios sospechan que los empresarios son frívolos, individualistas, que sólo buscan maquinizar sus beneficios, que realmente no les importa saber.
Las realidades de una y otra institución son complementarias. La empresa no tiene tiempo para profundizar el diagnóstico o la solución, no puede innovar mucho en los métodos (no puede asumir ese riesgo en medio de la pelea), no puede darse el lujo de formar bien a sus equipos humanos, que no sabe cuánto tiempo van a estar allí. La universidad dispone de una tranquilidad para profundizar, está actualizada sobre métodos, innova todo el tiempo, está centrada en las formas de personas.
En el área de comunicación la empresa necesita tercerizar el plan de comunicación, la capacitación, las relaciones con los medios, las relaciones con el poder político, el análisis del entorno mediático, la auditoría de imagen. La universidad puede ayudar en la búsqueda de talentos, en las entrevistas laborales, en la evaluación del desempeño (…)
En este principio de milenio la empresa tiene una misión más amplia. RSE, patrocinio cultural, formación son algunos de los nombres de las actuales demandas sociales a la empresa. Se entera de la demanda por los medios de comunicación y es agente de comunicación. No solo las empresas de medios, también como anunciantes, todas las empresas son generadoras de mensajes. Gran usina de valores. Hoy en nuestro país la empresa compite con el Estado en la difusión de valores. Un misión así empleada coloca a la empresa más cerca aún de la universidad".

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